La llamada de entrega cambia. El turno ya está en marcha.
El cliente adelanta una referencia o modifica las cantidades. La nueva necesidad llega cuando hay órdenes empezadas, una matriz montada y otros pedidos que comparten la misma prensa.
Antes de mover el programa, hay que comprobar qué materiales están disponibles, qué operaciones quedan pendientes y cuánto tiempo necesita expedición. Las previsiones y las llamadas firmes deben distinguirse, junto con la parte del programa que se acuerde mantener estable.
Una revisión de demanda necesita una respuesta viable en planta, con sus efectos sobre los otros pedidos a la vista.
La nueva prioridad debe contrastarse con materiales, preparaciones y entregas. Ejemplo conceptual, sin tiempos medidos.


